[30|06|04] El Papel de la Cultura y de las Artes en Programas de Desarrollo
En una mesa marcada por la diversidad de visiones y de origen de sus integrantes, se discutió cómo las artes y la cultura pueden contribuir para el desarrollo social. Visiones por veces optimistas, otras céticas, por veces pesimistas. Todas muy críticas. Algunas más contundentes, otras más descriptivas de acciones objetivas. Otras fuertes y sensibles. Una tela de visiones, que se sumaron a la idea del Fórum de promover debates, intercambiar ideas y buscar soluciones sin preocuparse en instituir modelos estanques.
La mesa fue moderada por Angélica de Moraes, periodista y crítica de artes, que abrió los trabajos con un epígrafe citando el sociólogo mexicano Nestor Canclini, que dice: “Hoy todas las culturas son culturas de frontera”. Ella complementó diciendo que las culturas caminan actualmente para una égida intercultural.
La periodista Âmbar de Oliveira Barros, coordinadora de la oficina de UNESCO en São Paulo y fundadora de la ONG ANDI – Agencia de Noticias del Derecho Infantil, en seguida, hizo un panorama de la visión de UNESCO sobre cultura, mostrando la construcción y evolución del pensamiento de la Institución con respeto al tema. Presentó las visiones de UNESCO durante las últimas décadas, resaltando las acciones y resoluciones de la Institución, además de los derechos, conquistas, avances alcanzados en el transcurso de la historia reciente. “La cultura que queremos es la que nos permite vivir en sociedad y que ayude a reparar el tejido social deshilado. Queremos la política cultural que nos de la razonable seguridad que podemos llegar vivos a casa después de un día de trabajo”, finalizó.
El norteamericano Gopal Balakrishnan tomó la palabra a seguir, haciendo cuestión de frisar que no sabía nada sobre cultura y sobre desarrollo social. Asumiendo una mirada cética, el Filósofo Político y Profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Chicago, presentó una visión particular sobre la discusión. “Cultura es cada vez más un concepto vago, cada vez más vacío”, dijo, resaltando que en cultura lógica de nuestra época pensamos la Globalización como una era de, al mismo tiempo, hegemonía y enorme diversidad cultural y que debemos pensar el eslabón entre esos dos puntos.
Para él, una de las manifestaciones de eso es la codificación de todos los conflictos políticos y sociales, haciendo pensar en aquellos más complejos, violentos, como siendo de origen cultural. Citó índices que muestran que 1/3 de la población tiene todo, mientras que los otros 2/3 no tienen nada. Aunque pese su pesimista visión, que dice que “No existen soluciones culturales para problemas político sociales”, mostró tener esperanzas, indicando algunos caminos.
“Tenemos que pensar en esa realidad difícil de transformarse. Las personas son céticas en relación con las políticas culturales. Tenemos que saber qué tipo de multiculturalismo queremos, porque si es lo que el mercado crea, entonces debemos pensar en un concepto alternativo que posibilite criticar este tipo de dinámica. No hay cómo pensarse en un cambio sin cambio de la política social. Tenemos una crisis cultural porque la imaginación de las personas puede ser fácilmente capturada en ese proceso”, finalizó.
¿Futuro asombroso?
El senegalés Oumar Sall, asombró la mesa y el público, con sus palabras fuertes y un relato pungente sobre la realidad de su país. Promotor de artes en África, se dice asustado con la pérdida de identidad de los jóvenes de Senegal. “Hace algunos años que oímos sobre el lugar de la cultura en el papel del desarrollo. No podemos decir que la cultura en nuestro país está abandonada, tenemos presupuesto, tenemos artistas, el contexto existe. Las políticas, sin embargo son parte de tres esquemas: esclavitud, expropiación de bienes y personas y colonización. Desvirtualizaron los seres africanos”. Afirmó que, en 50 años, los jóvenes de su país van a comprometerse en un contexto colectivo y se harán hombres-bombas, terroristas suicidas. “Caso nada sea hecho para corregir estos juegos políticos y hipócritas, podemos llegar a ese punto”, dijo.
Autor, periodista, crítico de música, danza y teatro y representante de la Red Internacional de Colecta de Informaciones, recordó que Senegal es un país musulmán hace muchos años y de cómo la cultura del país fue extraída de su pueblo y abandonada. “Los programas de desarrollo sólo piensan en África como la lucha contra la pobreza, pero se olvidan de la cultura africana. Soy contra eso. El rico no luchará contra la pobreza, tampoco los pobres. Somos involucrados en debates que no nos dicen respeto. Yo vivo en un contexto musulmán, rezo cuando me despierto, hablo en francés, nos han echado en un contexto que no es nuestro. Somos un pueblo nómada, pero si las fronteras están cerradas, ¿para dónde vamos?, dijo.
Contó aún una historia que coloca la cultura de un lado y el desarrollo del otro, la duda de una tribu entre construir un pozo o una biblioteca. “Es lo que existe en África, acciones para enseñar. Pero, ¿qué es más urgente? Yo, no lo sé. Tenemos paciencia para aprender para que no necesitemos más de cualquier ayuda internacional”, finalizó siendo muy aplaudido.
Cuando cuestionado sobre su visión aterradora sobre Senegal, considerado uno de los países africanos más pacíficos y que más énfasis da a la cultura, dijo que Senegal es una excepción, pero una excepción de fachada. “Fuimos uno de los primeros países africanos a volverse musulmán, con eso adaptamos nuestra cultura. Las tribus de mi país poseen sus características culturales, tenemos una aceptación por el fondo cultural, pero eso está desapareciendo. El referendo dentro de diez o veinte años no será cultural, será religioso y en ese punto eso se hace preocupante”, finalizó.
El dinamarqués Andrés Büllow, Presidente de ISCA – Institute for Sports and Cultura, presentó una perspectiva más europea, hablando sobre su institución, que promociona deporte y cultura para la población del planeta. “La llave del arte es la creatividad. La libertad y la búsqueda de soluciones son las llaves para la creatividad”, dijo, recordando que estamos atravesando una fase de cambios sociales profundos y caminando para una sociedad basada en el conocimiento. Cambios en los que la instrucción da lugar a la construcción; donde el papel del niño es mayor, en lugar del adulto como único generador de conocimiento y cultura; donde las instituciones y sistemas se cambian por los recursos humanos y valores; donde el profesor deja de ser el único distribuidor de conocimiento, con el alumno pasando a ser más importante en ese papel y donde la cantidad da lugar a calidad.
Resaltó aún la importancia de la cultura, del estímulo a la creatividad e innovación, del aprendizaje, de la actuación social, de la identidad y de la interculturalidad, además de la información y de cómo utilizarla. “Necesitamos nuevas formas de alianza, de un nuevo abordaje para manejarnos como sector empresarial. Necesitamos desarrollar nuevas ideas por medio de la cultura”, afirmó.
El último participante a hablar fue Edric Ong, de la Isla de Saruak, región de Borneo, Malasia. Miembro del consejo Délfico y Director Ejecutivo de World Eco, él presentó un aspecto más sensible de su realidad y de su país. “Cuando hablamos en política de desarrollo queremos sacar estas personas de la mata, queremos colocarlas en aldeas creadas para ellas, pero muchas veces esto es motivado para que las tierras se queden con mineradoras y empresas explotadoras”, dijo.
Ong resaltó que el hombre debe estar con el espíritu vivo, no adelantando dinero o salud. Habló aún sobre la importancia de las raíces de la cultura y del arte de cada pueblo. “No debemos perder nuestra identidad, nuestras raíces, para que así podamos preservar la integridad de nuestras tradiciones. Las purezas y el alma de las formas tradicionales están siendo perdidas al intentar progresar para llegar a un estado, que dicen ser “ideal”. No debemos imponer nuestra visión de lo que es ideal al otro, tenemos que tener respeto al otro”, finalizó.
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