[16|08|04] Cultura y desarrollo en el mundo globalizado
Cultura y Desarrollo Social Compartir Responsabilidades fue el tema abordado en el I encuentro oficial del Fórum Cultural Mundial 2004, el día 30 de junio, en el Palacio de las Convenciones de Anhembi. Estaban presentes en la mesa el ministro de la Cultura Gilberto Gil, la ministra de la Cultura de España, Carmen Poyato, la antropóloga de Argelia Tassadit Yacine y el presidente de la Casa Via Magia, Ruy César, que actuó como moderador del debate.
El debate empezó con el discurso de la antropóloga Yacine, que analizó el proceso de globalización de las relaciones económicas, sociales y culturales. Constató también la forma moderna del colonialismo tradicional, por medio de conceptos y de las reglas de los que “mandan” imponen, en todas las esferas de la vida social, la superposición de sus culturas sobre la de los que “obedecen”. Es decir, en las palabras de la antropóloga, el neoliberalismo acabó transformándose en un neodarwinismo social bajo la óptica de la división del mundo en “ganadores competentes” y “perdedores incompetentes”, en la sumisión amplia e irrestricta de los segundos por los primeros.
“La globalización de hoy es lo equivalente al colonialismo de ayer. Cuando los colonizadores del Norte llegaron a los países del Sur, las prácticas de los nativos les eran incomprensibles. Impusieron, así, sus propias tecnologías de producción, los conceptos de economía de mercado, sin llevar en cuenta que las prácticas locales obedecían a reglas propias de sostenibilidad ambiental, cultural y social. La nueva orden económica trae una nueva orden cultural que viene de la nada”, constató. “Cuando veo hoy mujeres de Corea del Sur buscando mudar el color de su piel o el formato de los ojos, veo ahí una patología grave que tiene origen en las guerras coloniales. Es como si la legítima cultura fuese la del dominante”, explicó Yacine, para quien el mismo proceso también ocurre en las relaciones entre gobierno y comunidades periféricas en el interior de los Estados centralizadores.
En seguida, la ministra Carmen Poyato, afirmó que es necesario invertir la lógica de la relación mercado-cultura; es decir, es necesario reforzar la cultura como base de desarrollo económico y social, y en ese punto la inversión pública en la cultura y en el acceso del público a ella es fundamental.
“La cultura tiene mercado, pero no es exclusivamente un producto de mercado”, afirmó. “No existe mejor respuesta a la exclusión social que la inclusión cultural. Lo que es preocupante es la división norte-sur en este proceso, la fragilidad del mantenimiento de la independencia cultural del Sur pobre en relación con el Norte rico. Es por eso que, con base en nuestra cultura iberoamericana y admiración mutua, España puede ayudar en las relaciones de Brasil con la Unión Europea. Queremos ayudar a mejorar las relaciones Norte-Sur”, dijo la ministra.
Para cerrar la conferencia, Gilberto Gil, hizo su declaración basada en los conceptos de cultura y desarrollo, que, para él, están intrínsecamente unidos, incluso porque no existe desarrollo que no sea cultural y compartido en las esferas económica, social y política. Según el ministro, la cultura va mucho más allá de las expresiones artísticas, pero no se puede negar que las industrias creativas, que deben mover cerca de US$ 1,2 trillones el próximo año, son fundamentales para las economías de las naciones más pobres.
“Cuanto más colorido local hay en los productos, mayor es su valor”, dijo el ministro, que defendió la sustitución del concepto de crecimiento económico por el de desarrollo culturalizado”. “Si el crecimiento económico se sobrepone a los demás sectores del organismo social, muy pocos se benefician. El desarrollo no es un concepto de la economía, la economía sí es uno de los componentes del desarrollo”, explicó.
Sobre las negociaciones multilaterales del sector cultural, el ministro defendió un tratamiento desigual para realidades desiguales. “Es necesario cambiar discriminación negativa por discriminación positiva. Es por eso que el gobierno ha invertido tanto en las relaciones Sur-Sur”, dijo Gil. Según él, Brasil defenderá algunos preceptos en las negociaciones internacionales (principalmente en el ámbito de la UNESCO), como políticas públicas para viabilizar el acceso a la cultura y a los bienes culturales, dinamización de las industrias creativas, un sistema internacional de cambio de bienes y servicios culturales basado en la Declaración universal de los Derechos Humanos y en el respeto a las diferencias y la exclusión de la liberalización del proceso de negociaciones culturales.
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